lunes, 27 de octubre de 2008

ciberbullying

El fenómeno del bullying ha llegado a internet, aumentando los espacios donde un niño puede ser agredido. Para evitar estas conductas, tanto sectores públicos como privados han comenzado ya campañas prevención y reglamentación del fenómeno.
El fenómeno del hostigamiento físico y psicológico entre los escolares no es algo nuevo ni en el mundo ni en el país. Sin embargo es recién en las últimas décadas que el bullying, como se le conoce popularmente a este fenómeno hoy en día, ha sido objeto de análisis por los especialistas de las diversas disciplinas educativas, pudiendo definir ciertas pautas y conductas características del bullying como son el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuo que recibe un niño por parte de otro niño o de un grupo. De esta forma el niño es sometido y abusado, por una repetición continuada de las burlas y las agresiones que pueden provocar hasta la exclusión social de éste.
El acceso masivo que tienen hoy niños y jóvenes a plataformas masivas ha tenido como consecuencia que, fuera del uso beneficioso en términos educativos que estos medios puedan tener, también se usen para continuar el bullying a través de blogs, flickrs, facebook o fotologs que los niños pueden continuar como víctimas o victimarios fuera de las salas de clases, logrando consecuencias mayores en tanto estas conductas se repiten una y otra vez fuera de las salas de clases, en completa impunidad y anonimato. Es así que infames videos como el tristemente famoso “Wena Naty” o el de la escolar de Quellón, han debido ser investigados al mostrarse escenas que pueden ser catalogadas como pornografía infantil, al aparecer menores de edad como también debido al daño irreparable que han dejado en sus afectados.
La proliferación en el último tiempo de videos y fotos en sitios web que dejan en ridículo a alumnos y profesores, sin distinción, ha sido un factor importante en la decisión de los colegios en reglamentar este tipo de situaciones en sus códigos de conducta. Al igual que en Estados Unidos, los colegios han comenzado a prohibir expresamente publicar ofensas contra cualquier miembro de la institución escolar a la que asisten en el mundo virtual, considerados como faltas graves y motivos de sanciones, que van desde la suspensión hasta la expulsión del colegio o la cancelación de la matrícula. Algunos colegios nacionales pioneros en esta materia son el San Luis del Alba de Valdivia, el North American College de Arica y el San Pedro Onolazco de Santiago.
Regulaciones legales
Si bien las regulaciones internas que pueden ejercer los colegios sobre los alumnos sirven, ya hay intentos por poner este tipo de conductas en el tapete legal. Para ello, ya existen propuestas legislativas que pretenden sancionar a toda persona que exhiba o distribuya cualquier material que pueda ser interpretado como conductas de acoso, intimidación, abuso y maltrato físico o verbal a través de internet. Con ese objetivo en mente, el Observatorio Chileno de Políticas Educativas ha propuesto un proyecto de ley que regularía el tema del cyberbullying, agregando un artículo al Código Penal.
¿Cómo prevenir el cyberbullying?
Antes de la reglamentación de esta materia en los códigos escolares, diversas instituciones y organizaciones relacionadas con el mundo escolar, han intentado prevenir el mal uso que niños y jóvenes pueden darle a internet. Por ejemplo, el sitio del Ministerio de Educación, www.internetsegura.cl, intenta implicar a los padres en el manejo que sus hijos pueden darle a estas nuevas plataformas, a través de la información, entregando orientación para evitar comportamientos como el cyberbullying. De esta forma, la participación de profesores y apoderados se posicionan como protagonistas en la educación “virtual” que puedan recibir nuestros niños de hoy.

hugo - fernanda

¿De que se trata?


¿Qué es el Ciberbullying?
Es el uso de los medios telemáticos (Internet, telefonía móvil y videojuegos online principalmente) para ejercer el acoso psicológico entre iguales. No se trata aquí el acoso o abuso de índole estrictamente sexual ni los casos en los que personas adultas intervienen.
¿Qué tiene que ver el ciberbullying con el bullying o acoso escolar?
No son tan similares como podría pensarse. En ambos se da un abuso entre iguales pero poco más tienen que ver en la mayoría de los casos. El ciberbullying atiende a otras causas, se manifiesta de formas muy diversas y sus estrategias de abordamiento y consecuencias también difieren. Sí es bastante posible que el bullying sea seguido de ciberbullying. También es posible que el ciberbullying pueda acabar también en una situación de bullying, pero desde luego esto último sí que es poco probable.PUBLICADO POR:NINOSCA ESTOLAZA Y DANIELA GALLEGOS

ciberbullying






¿que es el ciberbullying?


el el uso de medios telematicos como internet celulares o juegos online para ejerser el acoso psicologico entre igualesel bullying sea seguido de ciberbullying


el ciberbullying se manifiesta por la pericia tecnológica y la imaginación de los menores acosadores, lo cual es poco esperanzador.como:



  • Colgar en Internet una imagen comprometida

  • Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea

  • Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima, donde se escriban a modo de confesiones en primera persona determinados acontecimientos personales

  • Usurpar su clave de correo electrónico para, además de cambiarla de forma que su legítimo propietario no lo pueda consultar, leer los mensajes que a su buzón le llegan violando su intimidad.

  • Hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen

  • Enviar menajes amenazantes por e-mail o SMS, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual
lha.ghallhetthax.xz_claudio.g (Ssurii)

lunes, 20 de octubre de 2008

El uso extendido de la telefonía móvil y de Internet ha dado lugar a nuevas modalidades de acoso escolar o bullying. La intimidación mediante SMS, correos electrónicos anónimos o páginas web difamatorias es cada vez más habitual y se ha convertido en una de las armas preferidas por los acosadores, a la hora de amedrentar a sus compañeros. Las víctimas ahora son doblemente perturbadas: dentro de la clase y fuera de ella.
El ser humano siempre ha sabido sacar provecho de los adelantos tecnológicos. Aunque, a veces, no sabe hacer buen uso de ellos. Tal es el caso de esta creciente modalidad de acoso que se da particularmente a través del uso de telefonía y de Internet. Ya se sabe que los adolescentes no solo se sienten tremendamente atraídos por todo lo relacionado con la tecnología, sino que además se desenvuelven con ella a la perfección. Así es que los jóvenes con una personalidad agresora también se valen de esos medios -además de los “tradicionales”- para perturbar a sus compañeros.
Básicamente, este tipo de acoso -que puede acarrear graves consecuencias en la formación de la identidad y personalidad de los jóvenes agredidos- consiste en generar situaciones de violencia, provocadas intencionalmente dentro del ámbito escolar, para registrarlas mediante fotos en la cámara del móvil o en video y poder exhibirlas después como trofeo. Para la distribucion de este material se utiliza cualquiera de las posibilidades tecnológicas de las que se dispongan, ya sea por chat, SMS, correo electrónico o incluso páginas web.

Consejos para Adultos

Los adultos deben transmitir a los menores la confianza suficiente como para que recurran a ellos en caso de apuro.
No tienen que reaccionar de forma brusca porque eso no ayuda a mejorar las cosas, sino que deben prestar atención a la gravedad y frecuencia del acoso (para tratar de calibrar su magnitud) así como a la manera en que la víctima lo sufre. Apoyar al menor es lo primero de forma que remita su angustia. Luego ya llegará el momento de actuar.
Cuando se dan amenazas graves de daño físico directo el tema debe tomarse muy en serio, máxime cuando nos consta que quien acosa dispone de datos personales concretos del menor como dirección o centro escolar. Recurrir a la policía no está de sobra en estos casos.

Consejos para los Menores

Sé muy cuidadoso con los datos personales, dónde aparecen y a quién se proporcionan: nombre, teléfono, dirección, fotografías, centro escolar... Cuanto menos sepan de uno, mejor. Ten en cuenta también lo que en los chats expones de modo abierto o incluso en las salas privada, ya que pueden ser pistas que otros usen para obtener vuestros datos. Usa siempre apodos y nombre figurados.
Presta especial atención a la netiqueta (reglas de comportamiento en Internet, como saludar, usar emoticonos para expresar estados de ánimo, no escribir en mayúsculas...). Además, hay que tener muy en consideración que los interlocutores pueden tener otra cultura, otra realidad social o malinterpretar lo que estamos queriendo decir en realidad. Si hay un malentendido, trata de aclararlo con cortesía.
Nunca debes responder a una provocación y mucho menos si eres presa de la furia. Es mejor calmarse antes. Si contar hasta diez no te vale, haz algo que te entretenga durante unos minutos antes de volver a sentarte delante del ordenador. Responder suele ser la mayor alegría para le puedes dar al ciberabusón además de significar con casi toda seguridad un agravamiento del problema.
Cuando una amenaza o un acoso es persistente, hay que guardar lo que se pueda a modo de prueba de lo sucedido (aunque no tenga validez legal es recomendable guardar o imprimir el mensaje o una captura de pantalla, por ejemplo) cerrar la conexión y pedir ayuda a una persona adulta.
En previsión de que hayan podido publicar online cosas sobre ti, puedes usar Google para buscar tus datos (nombre, apodo...) para ver si hay algo en la Red que hace referencia a tu persona.

Factores que hacen que el ciberbullying sea un fenómeno creciente

ALTA DISPONIBILIDAD
Las nuevas tecnologías (Internet, móvil...) que son el medio o sustrato sobre el que se realiza el ciberabuso, están presentes cada vez en más lugares y durante más tiempo en la vida de niños y adolescentes. Esto significa que el acoso se puede perpretar en cualquier lugar y momento sin necesidad de que abusón y víctima coincidan ni en el espacio ni en el tiempo. Por ejemplo, quien abusa puede mandar una amenaza desde cientos de kilómetros a medianoche y quien lo recibe lo hará cuando a la mañana siguiente abra su correo electrónico.
IMPORTANCIA EN AUMENTO
El que podemos llamar “cuarto espacio de socialización” (tras el hogar, la escuela y la comunidad), el formado por el ciberespacio entendido como ese “lugar” donde las formas de ser, estar y relacionarse se crean y reinventan por momentos, tiene cada vez más importancia en la vida de nuestros menores. En consecuencia, un acoso en este “mundo” puede llegar a ser tan o más traumático que una situación de abuso en el centro escolar.
MENOR PERCEPCIÓN DEL DAÑO CAUSADO
Cuando el abuso se produce de la manera tradicional, víctima y verdugo se conocen, están cerca o incluso cara a cara, de manera que tanto el que abusa como el grupo de testigos pueden asistir de manera directa a las consecuencias y secuelas del abuso. En los casos de Ciberbullying esto no es así, con lo que la remisión de la actitud acosadora o la intervención defensiva de los testigos es improbable. No es fácil en este caso que por empatía alguien se desista en su actitud o actúe a favor de la víctima.
MAYOR NÚMERO DE CANDIDATOS
La víctima no tiene por qué ser un compañero de clase o un vecino de la calle de al lado. Puede ser cualquiera al que lleguemos a través de Internet, el móvil o los videojuegos. Quien abusa no tiene porqué ser grande, ni fuerte, ni valiente, ni contar con el beneplácito del grupo, ni estar protegido por terceros. En este contexto que exige tan pocas condiciones a las partes intervinientes las posibles combinaciones son enormes.
SENSACIÓN DE IMPUNIDAD
Detrás del ordenador, el acosador tiene la sensación de resultar completamente anónimo, aunque no sea así del todo, dado que el ordenador deja rastro cuando actúa en Internet. Lo que sí es cierto es que aunque descubran su identidad (bien porque se desvela o bien porque ha intervenido la policía en los casos más graves) tampoco es común que se enfrenten a las represalias de la víctima, sus compañeros o amigos, los responsables escolares, sus padres...
ADOPCIÓN DE ROLES Y ACTITUDES ACEPTADAS
En ocasiones, el abuso se produce como un juego en el que quien acosa no es consciente del daño que ejerce. Otras veces ocurre que ni siquiera se plantean las consecuencias de su acción, ya que ésta se atribuye a un personaje o rol que es interpretado en la Red. Estas dos circunstancias, junto con el caso en que una broma es malinterpretada por el receptor, son tres casos donde quien ciberacosa no es siquiera consciente de ello lo que hace imposible que se reconozca en su papel y lo abandone.
CARACTERÍSTICAS PROPICIAS DE INTERNET
La fácil agrupación de hostigadores, a quienes se puede pedir su colaboración de manera fácil y económica, sean personas conocidas o no y la cómoda reproducción y distribución de contenidos de carácter audiovisual son otros factores que en determinadas circunstancias resultan determinantes para que surja o se consolide una situación de ciberacoso.
MIEDO A LA PÉRDIDA DE PERMISOS DE USO
En ocasiones, los menores acosados no piden ayuda dado que temen que la consecuencia de confesarse “metidos en problemas” (aunque sea en un papel de víctima que no todos los adultos saben reconocer) sea la pérdida de sus privilegios en lo relacionado con el uso de Internet, el telefono móvil o los videojuegos (entendidos como condiciones de uso acordadas en el seno familiar: horarios, duración...). Esto provoca que el incidente sea manejado durante demasiado tiempo por el menor, con el consiguiente riesgo de empeoramiento de la situación y de sufrimiento psicológico excesivo.